domingo, 15 de julio de 2018

You know who i am. I know who you are.

El mismo sentimiento, la misma sensación.
Ese estrujamiento amargo en la garganta, el cuasi shock y la velocidad en mis dedos para poder desaparecer lo que veían mis ojos, nada había cambiado y eso me daba tanto miedo.
Las sensaciones seguían intactas y hasta más enervadas con el paso de los años, era increíble, pero era real. La pequeña cobardía de la que me burlaría minutos o una hora después; hora en la que la ansiedad venía a atacar todo lo que no había atacado en los últimos días.

Comenzó a llover y yo comencé a perderme, en años, meses, ocasiones que nunca se me hubiera imaginado recordar hoy. Palabras, peleas, contratiempos, malos recuerdos, buenos recuerdos, mi vida entera vista de fuera. Me debería reír de mi misma, me debería reír a carcajadas por tantas cosas.

Pero siempre hay algo más que no me deja burlarme y mandar todo por la borda, cosa que ya se intentó tantas veces por cierto. Y no se ni si quiera que es, de repente el día que lo descubra, todo se podrá olvidar. De repente por eso no quiero descubrirlo.

La pista sigue mojada y yo sigo soñando, bebiendo, fumando, botando la presión que tengo dentro escribiendo una noche a las 3:23 de la madrugada , pero me imagino su voz y su cara hablándome, riéndose de la situación, abrazándome conchúdamente, diciéndome la verdad pero a la vez mirándome con ternura y sin ganas de herirme.

Pero la sensación ya se vivió. Hay cosas que no se pueden impedir, no lo voy a saber yo,que tantas veces me ha ganado el sentimiento, la locura, la pasión. Acá, esta vez gano el sentimiento pero de la manera contraria, llevándome lejos, adolorida un poco y con envidia.

Pero respira.
Pero respira.
Pero respira.

Se quién soy, se qué soy. Sabe de pies a cabeza quien eres, y eso es lo que importa aquí.
Pd: lo importante debería ser dejar de beber con un nudo en el estomago, pero eso es secundario.