Los caminos están echos para transcurrirlos, perderse desquiciadamente, crecer y a veces aprender.
El destino engaña, te pone a prueba a ver si te rindes, si ves la piscina vacia y te vas o si te tiras de cabeza con los ojos cerrados arriesgando todo.
Pero al final dos caminos que salieron de un mismo punto, siempre van a tener algún punto de intersección.
Todo se mueve, los caminos también.
Sin embargo un día cualquiera, uno de los dos se estancará y querrá salir del camino y huir, y ese día quien sabe... esté pronto en llegar.
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