Tanto humo dentro, tanto humo fuera, tanto tabaco y lagrimas -sí, entremezcladas y melosas- detallando ansias y sueños desbordados. El tabaco me hacía recordarlo cuando quería olvidarlo. Ese olor pegajoso en el pelo y en la yema de los dedos, el que se impregnaba cada noche en mi cama.
Ahora -sin nada entrezclado ni meloso- no necesito recordarlo, ni tampoco olvidarlo, porque puedo abrir los ojos en plena madrugada un dia con suerte y el estará ahi. Dandome ese calor que las lagrimas querían borrar.
martes, 5 de mayo de 2015
Tabaco
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