lunes, 18 de febrero de 2013

Cause nothing change never.

No se que es hoy en día todo esto, pero ellos dos se miraban y el mundo se hacía chiquito, el olor a cigarros se mezclaba con el olor a océano de su perfume. El tiempo se pasaba en dos segundos entre chistes, risas, vergüenzas  abrazos llenos de amistad, tranquilidad, paz, ganas de hacer sonreír el uno al otro, y sobretodo... confianza, espontaneidad, y complicidad, eso era lo mejor, lo que nadie les podía quitar. Con eso, ¿para que más?... con un amor a los gatos contagioso increíble .. mientras ella recuerda la frase de una de sus películas favoritas... vanilla sky... "te lo diré en otra vida, cuando los dos seamos gatos ok?"
Los dos se sentían realmente cómodos al verse, como dos locos queriendo jugar todo el tiempo que tenían por delante, mientras en su mente tenían canciones para nunca olvidar y ella específicamente le venían recuerdos de ella, el y un par de gummy bears.
La boca, los ojos y las manos eran los protagonistas en esta historia, y los besos sin saber más no sin sabor. Tenían sabor a una mezcla de locura con ternura, tenían sabor a "ay que feliz me siento aquí"
Que importaba el después? nada. Los momentos no se cambian por nada, eran segundos de felicidad infinita para ella, y risas sinceras de parte de el.
Era un juego de niños grandes con sentimientos fuertes, pero al fin eran un juego, de esos que te hacen reir y ser feliz para toda la vida.
Ninguno de los dos sabía bien que era lo que sentían pero estoy segura de que era algo muy parecido al amor.







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