Guiñadas de ojo, sonrisas reales con todos los dientes chuecos.
Ternura en las pupilas de una noche de verano.
Despedidas extrañas sin saber si algún día se volverán a ver,
cuando muy dentro saben que nunca dejarán de hacerlo.
Pensamientos acojudados mientras caminas una calle por la noche
pensando en lo tibia que se puede convertir una madrugada.

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