Son las 12 de la noche, y mi blusa se mueve al compás de las rafagas de aire nocturnas del casi pasado diciembre. La bulla comienza a hacerse más fuerte, y la emoción a mi alrededor más grande. Yo solo quiero desparecer unos 3 segundos y tomar aire muy hondo, que el aire ponga mi cabeza en 0 por un momento y comenzar todo esto bien. Pero no se va, ese sentimiento raro sigue ahi; a las doce en punto cuando todas las pajeras se besan alegremente, yo me sonrojo y me quedo parada al lado izquierdo de la terraza, y miro una estrella, una muy rara que nadie se pone a contemplar en estos momentos, doy gracias, sonrío y prometo que este comienzo será el mejor de todos, en eso me comienzan a invadir de abrazos cariñosos y yo comienzo a sonrojarme. ¡Pero que díficiles son estas épocas eh! Reacciono y corro por mis 12 uvas y pido miprimer deseo mientras miro los enormes fuegos artificiales, el deseo como siempre es amor. Así sea familiar, amical o de pareja, porque simplemente sin amor no se vivir. Mi segundo deseo es salud a todos, bueno... menos a mi que me creo la mujer maravilla... y los siguientes y uno de los que más ansío para este año. EXITO. Esa sensación gratificante que te diga que estás haciendo algo bien. Terminan las uvas, terminan los fuegos artificiales, y el sentimiento vuelve a innundarme con olas de melancolía esta vez. Pero hoy no, esta vez no... y mi subconsciente toma el vaso de whisky en la rocas entre mis manos y el sentimiento se adormece poco a poco... hasta qiedarse dormido, lamentablemente... solo hasta mañana.
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