Olor a aceite de manzana quemándose, consumiéndose y cambiando de color conforme el fuego va avanzando. Delicioso en verdad. El brillo de un anillo un poco más grande de lo normal me hace voltear la vista, está en mi mano jugando y dando vueltas entre mis dedos, entrando en cada uno de ellos, como probándolos. Un soundtrack de fondo, sí, el soundtrack perfecto. Denso, sencillo, vibrante, y profundo.
Mientras que yo echada boca arriba, me siento libre, en paz, por un segundo viviendo el presente, feliz conmigo misma, con mis virtudes, con mis pecados, con mi esencia. Viendo cada cosa pasar en mi techo como un gran proyector. Y viéndolo desde esa perspectiva, viéndolo desde afuera, mi vida no está mal. No porque hayan personas que tienen una vida peor o mejor. No. Soy feliz con lo que puedo tener.
Esta soy yo, la chica dura que no necesita ser dulce con las personas que la rodean, la que se va diariamente en un viaje estúpido y mental. La que a veces no está de buenas, pero la que vive con convicción, con incógnitas a la vida, con miedo al olvido, con pasión al arte, con amor al amor.
Mi secreto para ser feliz aparece ahí, al encontrarme, al saber en verdad quien soy, contemplándome desde otro punto, contando con una mano las veces que sonreí sinceramente, en las que mi estomago ya no aguantaba más de la emoción, en las que mis lagrimas ya no aguantaban más la presión.
Las veces que hice el amor y carcajeó mi alma, saltando con ese sentimiento tan puro que nos mantiene vivos día a día.
Ese mismo, el que nos marca con locura, el que nos vuelve unas hijas de puta, egoístas y mezquinas, y también el que nos hace ser mejor persona.
Esa persona que solo una misma conoce, y algunos que por casualidad calaron a fondo en tu vida. Esos que se merecen conocerte, con los que no tienes que ser siempre la chica dura, porque conocen a fondo tu dulzura.
Y esto es, yo, echada boca arriba disfrutando de lo más lindo que puede haber, paz interior y convicción por la vida que viene. Y que venga lo que tenga que venir, aquí lo espero, haciéndole frente, con el recuerdo de un aceite de manzana ardiendo y un anillo jugando entre mis dedos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario