Nos quitaron la posibilidad de ver, de abrir los ojos.
No podemos ver el paraiso en el que vivimos.
Si nosotros podriamos ver... en realidad el paraiso delante de nuestros ojos... el milagro de la vida, del amor, de la amistad.
Pudieramos ver los amaneceres y los atardeceres, sintiendo la vida hacerse paso entre nosotros.
En el paraiso en el que nosotros, humanos, lloramos tanto como reimos.
Es hora de tratar de no caer tan bajo, es hora de sacrificarse por ver un paraiso con los ojos abiertos. Es hora de valorar lo que tenemos.
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