domingo, 11 de marzo de 2012

And she cry like a little child

Pamela tenía dos palabras clavadas en el corazón, y miles de sueños en las manos, pero se sentía inutil y sin poder hacer nada, esa noche ella se rindió, se rindió por completo, y es que su cuerpo ya no podía luchar más.
Su alma seguiría envuelta en los recuerdos para siempre, pero ella respetaba las desiciones, aunque fueran ilógicas y para mal. Esa noche ella sintió unas ansias locas por abrazarlo mientras el decía cosas importantes pero hirientes, quería correr abrazarlo, y callarlo de un beso, lo demás el tiempo lo iba a dictar.
Ella callaba solamente y asentía, pero dentro quería luchar como nunca, quería sacar todo lo que tenía adentro durante varios meses, y fue cuando ella recordó que solo importaba la felicidad, su felicidad, y su felicidad era verlo feliz. Ella podía llevar bien el no estar con el, pero el que desapareciera de su vida no, esa idea era insoportable para ella, le tenia pavor. 
Eso significa que ellos nunca iban a poder reir juntos de nuevo tan solo hablando tonterias, ni tampoco podrían ir a la playa a escuchar tirados en las rocas el sonido del mar mientras mataban mosquitos, no podrían embriagarse juntos en un rincón especial a contar chistes, a jugar cartas, o simplemente a conversar y  darse besos prohibidos totalmente perdidos y euforicos. ¿Nunca más iban a poder tirarse a ver televisión abrazados tan solo conversando? ¿Donde se iban a ir las conversaciones infinitas del sentido de la vida o de cuanto puede vivir una ballena? ¿A dónde se iba a ir el sentido del humor que el le producía a ella? ¿Dónde iban a quedar las buenas compañias y la confianza inmensa que existía? ¿Dónde iba a ir ese amor tan puro que ella le tenía? Cuando ella se rindió, solo pensó en guardar ese amor, no darle a nadie el mismo. Ella no quería probar más, era inmensamente feliz con lo que habia tenido, y tambien lo había perdido.
Su solución era llenarse de momentos sin importancia que la hicieran distraer, pero fracasando, en las noches, se dormía pensando... en cuando esos ojos la abrigaban y la protegían de todo, esos ojos que ahora Pamela había dejado ir.

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