Tampoco me olvidaré de los cielos completamente celestes tan extraños mientras me engreía en un malecón, luego de escuchar las olas chocando contra las piedras, sonaban así como acostumbra sonar mi corazón cuando me miras tiernamente. Y las lunas gigantes y preciosas que he visto pensando en ti.
No me atrevo a hablar de la millonada de estrellas que he mirado, pidiéndoles que te traigan un segundo entre sueños, y los sueños tan reales que alguna vez tuve contigo.
No, no eran sueños, eran momentos perfectos que se merecían esa definición, eran dos manos entrelazadas y un calor irregular, eran mi ganas de abrazarte y aferrarte a mi alma.Era mi forma de desaparecer el mundo cuando cerraba los ojos al lado tuyo, nada importaba, todo se iba, y con todo se iban mis temores también, y te sentía ahí, queriéndome de cierta manera.
Yo estoy bien, queriéndote como nunca, y tratando de recordar para siempre cual fue mi último intento, mi última vez, mi último beso, mi único amor.
Te dejo mis sueños colgando de una estrella, inundando la luna, te dejo mi amor para ti y para siempre, te dejó París para que algún día lo entiendas.
SIEMPRE. Nosotros sí podemos, y esa promesa nunca se va a romper, porque fue la única y la más difícil de creer. Mi vida pasará y derrepente cambiará, pero tu eres mi tatuaje de por vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario