martes, 25 de noviembre de 2014

Big girls dont cry

Lloré por Alfredo, por Totó y por Elena.
Lloré por cada canción de amor del año.
Lloré a mi familia, millares de lágrimas, que ojalá hayan valido, o por lo menos las hayan valorado.
Lloré por pena, por alegrías, por amor y por muchos más desamores.
Lloré por que me sentía llena de emociones que no sabía como controlar.
Y hoy en día lloro porque tengo vacíos en partes del alma que no se pueden llenar.
Como si las lágrimas pudieran llenar siquiera un poco mi ansiedad, mi desesperación por encontrar ese algo que me falta.
Ese algo que no existe.
Y es que me miro al espejo y me derrumbo, no se a donde ir, me muerdo la boca para acallar mi llanto y sangro.
Y el sabor a óxido termina mezclándose con la sal que baja por mis mejillas sin poder parar.

Lloro porque lo único que quiero es dormir y escribir.
Porque quiero buscar algo en mi corazón, algo que me llene y me empape. Algo que me diga... Deja de joderme y sigue tus sueños.

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