viernes, 26 de diciembre de 2014

Can't take my eyes of you

Ese lazo...
¿Porqué no se puede cortar?
¿Melancolía?
No, yo ansiaba mis silencios ante palabras perfectas.
Quería todo y hasta más y me carcomía el miedo con el solo hecho de perder más.
Reparar lo que se pudiera reparar, curarme, curarlo y mirar hacia adelante.
Un sin horizonte, un sinfin de aventuras.
Una nueva forma de amar.
Perder la cabeza una y otra vez al fundirme, morir de amor, morir feliz.
Las reglas están puestas sobre la mesa, recordandome el peligro y el posible hoyo en el que puedo hundirme y yo lo único que deseo es romperlas.
Porque eso me dicen sus ojos.
Porque eso vale la pena.

martes, 23 de diciembre de 2014

Completa - Incompleta

Nunca pensé que pasarían las horas, los días, los meses, los años.
Probé personalidades, labios y otros tipos de amor, y ninguno lograba lo que su amor lograba en mi.
Su personalidad tan infantil y dura, tan dura y tan frágil.
Sus manos jalando las mías y el cosquilleo en mi vientre.
Los detalles menos románticos que pudieran existir, me los daba el, haciéndome feliz.
Su sonrisa siempre me volvió una persona plena, completa, pensando que esa era mi misión ahí.
Simplemente hacerlo un poquito feliz.
Era mi forma de agradecer.
Las gracias por hacerme jodidamente fuerte, perra y valiente.

Nunca lo hizo con alguna intención, pero lo logró; logró volverme tan dulce como tan hija de puta.

Yo podía vivir sin el. Por supuesto que sí.
Pero solo eso, vivir... Vivir sin soñar.
Y yo solo quería soñar con sus abrazos y con su forma de amar.
Suena demasiado estúpido, pero el me daba fuerzas, ganas, pasión por vivir más bonito.

Y que me repitan mil veces más que nada es verdad.
Y que mi inseguridad me torture cada día más.
Y que brinden otra noche con un vino más.

Mi corazón lo eligió hace mucho tiempo,y aunque el miedo me mate y las heridas me duelan, el tiene mi corazón y no tiene ni más mínima idea.

Un salud más, corazón.
Una estrujada más a mi corazón.

Y que el destino quiera que esta sea una temporada más grande de amor.

lunes, 8 de diciembre de 2014

El pasado no se borra

Lo entendí ese domingo.
El pasado no se va.
Un día regresas a los veranos de madera caliente y te echas en el suelo a encontrar tu paz.
Tu perra vuelve a tu cama una y otra vez después de haberla botado infinitas veces, hasta que logra dormir contigo.
Sales a la calle y recuerdas lo rico que era ir por las tiendas con tu abuela, tus tías, tu mamá, tu hermana, y meter los dedos en el arroz entre puñados. Es más,llevarte un pocotón e ir botando uno por uno hasta llegar a casa.
Reescribir la palabra lonche en mi vida, sentarme en esa mesa de madera que me vió tantas tardes echarme junto al plato de comida luego de un día de colegio.
Sentarme frente a un asiento vacío y sentir nostalgia, tomar galletitas y untarles mantequilla junto a mi antigua taza, llena con café, escuchando las risas de la luz de la casa.
Sentir abrazos y una antigua forma de amor, ese amor que cuando creces lo dejas de sentir poco a poco. Ese amor inocente de familia.
El amor fantástico de ese bebé al que dormía en mi pecho mientras jugaba con su pelo, al que vi caminar poco a poco, con el que bailé descontroladamente en una sala, bañándome en sus carcajadas. Ese que ahora me devuelve un poquito de lo que no merezco.
Sentarme en la mesa con mamá a tomar sopa de pollo mientras veo su sonrisa chuequearse porque me ganó jugando cartas y reirme, muy picona como siempre.
Y volver a la cama con papá, a divertirnos como siempre, viendo películas y comiendo dulces juntos, los 3 hasta que ya sabemos quién cae.
Terminar en risas y en llantos como siempre, echada en el mismo sitio de siempre, con la persona que más me ha podido querer al lado.

Y termina el domingo con risas, y lágrimas en verdad. Nose si de felicidad o de nostalgia. Solo sé que no pasaba un domingo tan lindo hace mucho tiempo.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Hay cosas tan bonitas

Un beso a la luz del sol con el cielo latiendo y reflejándose en un mar poco contaminado.
Un beso que no se olvidó.
Un momento importante de promesas de mundos y amores más bonitos.
La clave maestra para combatir la infelicidad.
Su fuerza en mi y la mia en el.
Mi amor desbordante y mis ganas de jugar con el y con la vida.
Anécdotas, gritos de emoción, risas frente al mar, esa forma de caminar como imbécil cuando estás embobada.
Ahi yo... Caminando delante de el, moviendo los pies e imitando sus movimientos como si formaramos parte de un campo magnético.
Sintiendo el mar en los pies a la orilla de una playa de piedras.
Con esa sensación de satisfacción, de que no te falta nada, que todo lo que te sobraba se lo había llevado el mar. Sonreir y capturar ese momento, saborearlo.
Luego correr, jugar, huir los dos agarrados de la mano sin saber donde ir, como siempre, aventurandose a algo más bonito.
Ella enamorada hasta los huesos, con la vida y los problemas detrás perdiéndose en la bruma.
Dando todo de si misma, porque ese es el interruptor de todo.
Tener alguien al lado y que te fluya ser mejor ser humano.
Y todo terminaba en mi pelo... Siendo jalado suavemente mientras me dormía y guardaba lentamente cada instante como una foto en mi cabeza.
Y la foto de un verano perfecto. El con sus lentes oscuros y yo subiendo un malecón, los dos con la complicidad que nada nos podrá quitar, con la que hoy tenemos la conchudez de reir y ser un poco felices.