La batería me transmitía...
Una tocada... dos tocadas... más fuertes en mis oídos. Cerré los ojos y estuve ahí... al mismo ritmo de el, moviéndome al ritmo de la batería fundiendome en sus ojos.
Hasta que los abrí de nuevo y estaba en ese bar, rodeada de humo, de chelas, de gente llena y vacía. Y lejos, muy lejos de fundirme en sus ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario