domingo, 28 de septiembre de 2014

Un ángel especial.

Olor a colonia de limón en plena sala. Parquet de madera antigua lustrado impecablemente. Canciones de Frank Sinatra en pleno almuerzo. Siestas en la tarde. Cigarros, muchos cigarros. Cremas antes de dormir. Relámpagos de chocolate con crema pastelera. Paseos a las cuatro de la tarde con tus amigas. Salidas con tus amigas de alta alcurnia. La palabra lonche. Tu aprismo. Las historias del congreso. Mi leche con nata por las mañanas durante 10 años. Mis enojos contigo. Al que no sabe se le enseña, y si no aprende es bruto. Pasos pequeños en la escalera a altas horas de la mañana. Tu sentada de medio lado en la cama de mi papá. La manera de taparse la cara y sacarse los lentes en las fotos. Tus guantes negros. Los habanitos de chocolate con manjar. Levaggi. Tu finura. Ese dedo meñique. Mi Frida Holler personal. Tu amiga de Juan de Aliaga y su departamento lindísimo. Los veranos enseñándome como poner la mesa. Las dos mandarinas y un plátano diarios encima de mi individual. Ayayay. Tus uñas siempre pintadas de blanco. Los jugos de naranja en verano. Verte llegar con bolsas gigantes con sandías. Del suelo no paso. Curas del sueño. Mil pastillas. Ceniceros de cristal. Café, café pasado y cargado. Sí, sí hay azúcar en el azucarero. La fámula. Mi primera borrachera. Clínica Stella Maris. Unidad de cuidados intensivos. La luz prendida de la cocina a las 4 de la mañana. Nita nita, hijita. Rajes de verano, tirada en tu cama. Canciones de Armando Manzanero con el volumen altísimo. Radio Mágica hasta el final. Salsa picante. Terquedad. La bodega de a la vuelta. Pide lo que quieras hijita. Lo más importante es ser educada. Los huevos fritos a las 6 de la mañana. Tu amor envidiable. Tu cara de mierda cuando estabas de mal humor. Los ronquidos que se escuchaban hasta el comedor. La ventana a la escalera. Tus polos de tiritas a los 70 años. Tu manía de arreglar los cojines. Las risas de mis amigos mezcladas con las tuyas. El amor y odio por Puca. Tu ayuda en mi carrera. La bata azul por la mañanas en invierno. Tus ánimos. Tu guerra con la muerte. Mi gata loca. La primera que sin querer conoció a mi enamorado. Las propinas a escondidas. Saber todos los números telefónicos de memoria. No te lo puedo creer. Delicioso. Tu pituquería. Chiquito de mierda que no se duerme. Mis besos en tus mejillas infladas. Nostalgia. Ese cuarto y su particular olor a humo. Tu amor por las bromas y por joder. Una cajetilla de Marlboro dorada. La crema volteada más deliciosa que podré probar en mi vida. Tu locura tan cuerda. Tus peleas con Elvira. Tus lisuras. Coca cola tamaño personal. Los Chivas. La frase cuando te cases. Ese anillo plateado en el dedo anular que toda mi vida vi. Una cruz de plata con joyas incrustadas y una pulsera de oro con detalles en mi cumpleaños. Mi última llamada por telefono. Tu "estoy bien hijita, no te preocupes". Mi dolor. Tus recuerdos. Tu esencia. Mis lagrimas. Un último beso en la frente mientras mi pelo goteaba por una de tus mejillas.

Te mereces todo el cielo del mundo, ahora deben estar ahí arriba, tu y tu hermana del alma, peleando y riendo, felices las dos, cuidándonos y rajando de cada uno de nosotros. Te extraño más de lo que alguna vez pude haber pensado. Te quiero Titi.

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